HISTORIA DEL ROCK – Fernando Callero

lobo concordia

 

HISTORIA DEL ROCK

a Daniel Durand

Cuando era niño
un poco menos que ahora
mi madre me llevó a ver Rafaela Carrá
a la cancha del Club “el Lobo” Libertad
de Concordia.

Un rato antes, se peleaba
con papá dentro del auto

porque después de dar un rodeo
a la manzana del club vibrante
el viejo volvió a casa
obsesionado

con que estaba lleno de negros.

Ahí nomás presentó el Renault
en la entrada del garage
y fue justo antes de entrarlo
que empezaron a pelear.

Mi vieja dijo: “gurises,
salgan, vamos caminando,”
tiró el portazo y empezó a andar
por Bolivia, cuesta abajo,

mi hermano y yo detrás corriendo
cagados, pero contentos.
Mientras nos acercábamos
al “Lobo” por una calle oscura
temiendo
todo el tiempo
que mi viejo
nos siguiera
con el auto,
haciendo bardo,
el corazón me dio un vuelco
al escuchar los primeros compases
de ese gitazo que fue
Pedro, Pedro, Pedro, Pé.

Los envidiosos del barrio,
vale decir, casi todos
nosotros, los del Lezca, la nuevita y compadrona
“clase media”, toda hecha de pela gatos,
devenidos propietarios por beneficio del Banco
Hipotecario, decían que la mina no cantaba,
que hacía play back,
por malicia lo decían, aunque yo creo que también
por la leche de curtir esa palabrita nueva.

Otros con menos escrúpulos
se iban de boca diciendo
“ni siquiera la gurisa de las giras
debe ser la Rafaela”,

¡cualquiera!

Hicimos la cola y volando
nos metimos en el campo, yendo a ciegas
entre las filas de sillas, “¿dónde estarán
las nuestras?”

y el escenario… un incendio de luces
sobre el carré más volado que yo hubiera imaginado.

Los bailarines no sólo bailando
sino también construyendo puentes y escaleras
a la dama, saliéndole al paso
con maletas naranjadas que, sin siquiera titubear,
ella pisaba y se elevaba ¿todavía más?, como en el video
inexplicable de ella cantando y bailando sobre un ala
de un avión gigante de Alitalia.

Me acuerdo de haber pensado, cuando lo vi dormido
a mi hermano Fabricio, en la falda de mamá
“¡qué no va a ser Rafaela!,
otra ya se habría quebrado.”
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P.D. ¿Cómo no llevar clavada
para siempre en el costado
semejante lanza verbal
“He sabido que es peligroso
decir siempre la verdad”
más semejante Body colorado?

 

Fernando Callero

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[Recuerdo de Concordia 2015]

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