Tratando de ver por el pico de la botella

(ars poética)

El gringo destripó un caballo
y se escondió dentro de él.
Por aquellos días los alemanes
no eran piadosos
me decía mi abuela.

Todo en el mundo se compone de moléculas
que vibran en un determinado tono.
Los más atrevidos dicen que en Mi,
otros en DO. Desde lo individual
a lo general, por ende, todo se mueve.

Existen distintas convenciones
para plasmar el movimiento.
Más allá de todas,
muchos se desvelan
entre el ruido de serruchos,
martillazos y un grabador al mango.

En este otoño caluroso,
destripo y me escondo dentro de las palabras.
La poesía por estos días no es piadosa.

 

Poema que forma parte de un conjunto con el cuál obtuve mención en la XI Bienal de Arte joven de la UNL en 2014. Además forma parte del Chochan fanzine N#1 La chohan facebook / La Chochan Blog

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Saladero Cabal

(Blues de la Chevrolet blanca)

Existíamos. El sol jineteando
encima nuestro como un padrillo
como un caballo del diablo.
Por debajo la carretera a un ritmo
de 95 km/hr. Teníamos la garganta desenfrenada
e íbamos por todo.
Frondosos árboles a la vera de la ruta
danzaban rompiendo su eje vertical,
nos saludaban y seducían para que nos tiremos
a descansar bajo su sombra. Nunca lo hicimos,
la ambición lo es todo en verano.
A mi espalda las risas, la cumbia
y principalmente un descartable cortado
rebalzando el mejunje de vino, limón y azúcar.
El tiempo no se detenía.
El sol en un movimiento elíptico
buscaba descansar
trazando una horizontal hasta nosotros
señalando el final del recorrido.

 

Camalotes, mosquitos, y las melodías del río.
El camino tenía su fin para darle principio
a nuestras ceremonias
los sillones, el fuego, la parrilla, el sol de noche
nuestra hermandad en plena acción
a la espera del pique.

 

1

Poema publicado en el blog El Corán y el Termotanque en Abril del 2014.
También forma parte de un conjunto con el cuál obtuve mención en la
XI Bienal de Arte jovende la UNL en 2014.

 

HISTORIA DEL ROCK – Fernando Callero

lobo concordia

 

HISTORIA DEL ROCK

a Daniel Durand

Cuando era niño
un poco menos que ahora
mi madre me llevó a ver Rafaela Carrá
a la cancha del Club “el Lobo” Libertad
de Concordia.

Un rato antes, se peleaba
con papá dentro del auto

porque después de dar un rodeo
a la manzana del club vibrante
el viejo volvió a casa
obsesionado

con que estaba lleno de negros.

Ahí nomás presentó el Renault
en la entrada del garage
y fue justo antes de entrarlo
que empezaron a pelear.

Mi vieja dijo: “gurises,
salgan, vamos caminando,”
tiró el portazo y empezó a andar
por Bolivia, cuesta abajo,

mi hermano y yo detrás corriendo
cagados, pero contentos.
Mientras nos acercábamos
al “Lobo” por una calle oscura
temiendo
todo el tiempo
que mi viejo
nos siguiera
con el auto,
haciendo bardo,
el corazón me dio un vuelco
al escuchar los primeros compases
de ese gitazo que fue
Pedro, Pedro, Pedro, Pé.

Los envidiosos del barrio,
vale decir, casi todos
nosotros, los del Lezca, la nuevita y compadrona
“clase media”, toda hecha de pela gatos,
devenidos propietarios por beneficio del Banco
Hipotecario, decían que la mina no cantaba,
que hacía play back,
por malicia lo decían, aunque yo creo que también
por la leche de curtir esa palabrita nueva.

Otros con menos escrúpulos
se iban de boca diciendo
“ni siquiera la gurisa de las giras
debe ser la Rafaela”,

¡cualquiera!

Hicimos la cola y volando
nos metimos en el campo, yendo a ciegas
entre las filas de sillas, “¿dónde estarán
las nuestras?”

y el escenario… un incendio de luces
sobre el carré más volado que yo hubiera imaginado.

Los bailarines no sólo bailando
sino también construyendo puentes y escaleras
a la dama, saliéndole al paso
con maletas naranjadas que, sin siquiera titubear,
ella pisaba y se elevaba ¿todavía más?, como en el video
inexplicable de ella cantando y bailando sobre un ala
de un avión gigante de Alitalia.

Me acuerdo de haber pensado, cuando lo vi dormido
a mi hermano Fabricio, en la falda de mamá
“¡qué no va a ser Rafaela!,
otra ya se habría quebrado.”
————————————-

P.D. ¿Cómo no llevar clavada
para siempre en el costado
semejante lanza verbal
“He sabido que es peligroso
decir siempre la verdad”
más semejante Body colorado?

 

Fernando Callero

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[Recuerdo de Concordia 2015]

Poemas publicados en Yerba fanzine

Guarriors

Estuvimos en todas las batallas
y fuimos todos los héroes.
Bajamos nuestros escudos,
escondimos nuestras lenguas
y nos levantamos para correr.
En los campos aún florece la sangre.
Éramos los más temibles,
ahora, solo somos un recuerdo
domesticado para que los pequeños comprendan,
como somos cuando amamos.

Yerba fanzine N#5 (2013)  

 

El lado oscuro de la luna

Las constantes nos dejan en un hermoso giro
un enrosque con luces que titilan impregnándose
un nuestras retinas, en un sucesivo intento
de cautivarnos para luego someternos a su lenguaje.

Exhalas e inhalas como si fuera la última vez
mientras nos humedecemos por el rocío del pasto.

Hermoso y desequilibrado sentimiento
que configuramos en cada giro,
la marquesina con su sombra nos esconde
y nos obsequia el lado oscuro de la luna,
el más bello.

Yerba fanzine #3 (2012)

 

La puta de cubito

“Y las putas reventaran el cielo”,
exclamaron tus masticados labios
en su duda eterna.

“Esperaras que sean rubíes
y devoren tus luciérnagas nocturnas”,
reflejaron tus ojos.

“Su legado es eterno
y se estamparan remeras”,
escribiste con tus dedos.

Y en todo este proceso de comunicación
interrumpí y resumí:
“las putas son como las cucarachas
sobrevivirán a todo”.

En ese momento tan complejo
que tu piel se remordía,
cortaste el aire con una mueca,
que calmo mi alma
y me obligo a pagar.

Yerba fanzine N#2 (2012)

 

Siete en par

Siete en par.
En A, una se rascaba,
otra se toca el pelo
y la última dos
hablaban.
En B, una se hamacaba
sobre su mismo eje,
una con manos en su cintura
y la restante hacia
morisqueta.
Vislumbrado, observaba
a un 80% transparente.
siete en par.
Siete
el número
del amor.

Yerba fanzine #1 (2012)

El barquero y su moneda

Cuando leas esto,
estaré lejos, aproximadamente
por la cuarta pastilla bicolor.
No diré el tono de tu sonrisa por entonces,
ni el resto de expresión que la acompañará.
Solo recuerda:
nadie al final consigue lo que quiere,
aunque lo intentes, lo que necesite nunca esta ahí,
pero si lo deseas por un par de billetes
la mona se viste de seda
y el mono hace malabares para entretenerla.

Luis Alberto

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Cambiar la tristeza con alguna acción
que implique una determinada artimaña
-y de las baratas- hoy es en vano.
En alguna parte de mi cuerpo
tus palabras resuenan y son eco,
las cuáles incita a que esta tristeza se manifieste,
primordialmente en mis gastados ojos
que insertos en un bucle
se humedecen por tu pronta partida.
Solo en este momento,
la única manera de agradecerte es con estas palabras,
ni muy expertas ni muy sabias,
tan solo simples tintes de mis sentimientos
que por hoy no se cobijan en su cascarón.
Pero doy por seguro que estarás rodeado de los paisajes
que has trazado en papeles y a su vez  abrigado
con tus poemas y melodías,
aquellas que nos has regalado a nuestros oídos
como a nuestros corazones.
De esta manera sin más y sin menos,
solo queda decir, eternamente gracias flaco.

Abril

Desagota su mente
cociéndolas en nubes,
aunque se note a plena luz
las fisuras que margina su felicidad.
Aquella presión
que atora en su pecho,
con balas sobrevivientes
del eterno viaje
de sus frías venas.
Todos sus momentos
en exageradas morisquetas,
solo para la contemplación
de los restos en agonía del café.
Es así que remueve
las astillas de sus huesos esclavos,
desafiando el día
que no brilla, nunca brilla
sino que parpadea.

Lo simple… siempre así

Es así…en la agonía elijo destilarme
en pensamientos aún en movimientos,
originados de un lado lleno de maltrato.
Todo el mundo ve lo fácil del show,
yo trato de romper ese espejo para evitar
perder así la sensibilidad de mis ojos.

Es inútil… ya están negros por completos,
ya tienen su relleno,
ya no veo, no siento,
no te quiero, no te veo,
soy disparejo,
Perdóname, prefiero estar muerto.