Saladero Cabal

(Blues de la Chevrolet blanca)

Existíamos. El sol jineteando
encima nuestro como un padrillo
como un caballo del diablo.
Por debajo la carretera a un ritmo
de 95 km/hr. Teníamos la garganta desenfrenada
e íbamos por todo.
Frondosos árboles a la vera de la ruta
danzaban rompiendo su eje vertical,
nos saludaban y seducían para que nos tiremos
a descansar bajo su sombra. Nunca lo hicimos,
la ambición lo es todo en verano.
A mi espalda las risas, la cumbia
y principalmente un descartable cortado
rebalzando el mejunje de vino, limón y azúcar.
El tiempo no se detenía.
El sol en un movimiento elíptico
buscaba descansar
trazando una horizontal hasta nosotros
señalando el final del recorrido.

 

Camalotes, mosquitos, y las melodías del río.
El camino tenía su fin para darle principio
a nuestras ceremonias
los sillones, el fuego, la parrilla, el sol de noche
nuestra hermandad en plena acción
a la espera del pique.

 

1

Poema publicado en el blog El Corán y el Termotanque en Abril del 2014.
También forma parte de un conjunto con el cuál obtuve mención en la
XI Bienal de Arte jovende la UNL en 2014.

 

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